
Atlas de edificios de oficinas
Author(s): Rainer Hascher (Editor), Simone Jeska (Editor), Brigit Klauck (Editor)
- Publisher: Editorial Gustavo Gili, S.L.
- Publication Date: January 1, 2013
- Edition: First Edition
- Language: English, Spanish
- Print length: 264 pages
- ISBN-10: 842521985X
- ISBN-13: 9788425219856
Book Description
Como tipología, los edificios de oficinas probablemente han afrontado más retos y sufrido mayores cambios en los últimos años que cualquier otro tipo de edificio. La creciente globalización económica, las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, así como los nuevos retos medioambientales, plantean demandas en un sector de la arquitectura que, durante casi un siglo, ha estado marcada por las normas y estándares constructivos y las exigencias de la organización interna. No obstante, las antiguas soluciones ya no son viables para muchas empresas modernas, en las que la flexibilidad y movilidad determinan el día a día de una nueva generación de empleados nómadas. La arquitectura tiene que adaptar su práctica de proyecto a estos nuevos planteamientos.
Con setenta significativos ejemplos internacionales de los últimos cinco años, el libro muestra, de forma sistemática y con apartados temáticos, cómo deben resolverse los nuevos temas a los que se enfrenta el arquitecto.
Editorial Reviews
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Texto del prólogo:
‘Prólogo
Los museos y los centros culturales son encargos exigentes y de prestigio; los estadios deportivos y los hospitales están reservados a especialistas en la materia; incluso la construcción de viviendas exige a menudo cierto potencial creativo, que en algunos casos roza lo experimental. Por el contrario, los edificios de oficinas, en los que la mayoría de nosotros pasamos gran parte de nuestra vida, reciben escasa atención arquitectónica. El edificio tipo más frecuente en todo el mundo, al igual que hace ya más de un siglo, se compone de plantas idénticas superpuestas, con un núcleo central de servicios. Cualquier exigencia conceptual y creativa se reduce generalmente a la fachada, descuidándose, por tanto, las necesidades básicas de sus usuarios.
La introducción del ordenador personal supuso una revolución en la construcción de oficinas. Por ello, la City de Londres, por ejemplo, vivió un auge constructivo excepcional que estuvo favorecido en parte por el thatcherismo. Se renovaron cerca de un tercio del parque de oficinas existente, pero sólo sirvió para derribar lo viejo, sin que lo nuevo aportara una mejora sustan-cial. Como pude comprobar sobre el terreno, en calidad de arquitecto principiante, apenas aportaban nuevas ideas; casi todos los edificios se parecían al Canary Wharf, eran una réplica monótona del modelo de rascacielos de oficinas norteamericano. Como excepción se encuentra el Stockley Park, un parque de negocios desarrollado por Arup Associates que, por su calidad arquitectónica, se constituyó en modelo para proyectos posteriores.
Sin embargo, la globalización, el cambio social que se está produciendo en la actualidad y, sobre todo, la actual red de comunicaciones, nos hacen entrever que se perfila un cambio más profundo que obligará a modificar la ‘cultura de oficina’, incluso a empresas con jerarquías de trabajo muy establecidas. La actual oficina se transforma cada vez más en un sistema reticular de centros de comunicación y de servicio, que, en general, se caracterizan por una gran flexibilidad y transparencia. En la parte teórica de este libro se presenta y explica esta base organizativa y de trabajo que, propiamente, ya no requiere ningún tipo de oficina en el sentido tradicional.
En la segunda parte del libro se muestra la situación actual mediante una amplia selección de proyectos y plantas de edificios. Este cambio, que se está operando lentamente, se documenta mediante ejemplos significativos, conocidos e innovadores de todo el mundo. Está en marcha una transición que abarca desde un tipo de oficina claramente clasificable hasta entornos de trabajo muy diferenciados. Como consecuencia, se pone de manifiesto que la respuesta a la pregunta ¿cómo se debe construir?, ya no se limita a la alternativa ‘espacio celular’ frente a ‘espacio diáfano’. En este sentido, a la funcionalidad y a la eficiencia en que se ha basado tradicionalmente la planificación, cuyos parámetros eran una retícula optimizada en planta y en alzado, además de una profundidad ideal del edificio, se añade también ahora otra nueva dimensión: ‘la calidad de vida en el puesto de trabajo’.
En
City of Bits, William J. Mitchell afirma que, debido a la globalización y a la red de comunicaciones, las distancias y las relaciones locales ejercerán una influencia cada vez menor sobre los sistemas socioeconómicos. A esta pérdida de importancia del espacio y del tiempo se contrapone, a su vez, cierto tipo de simultaneidad. En relación con nuestro tema, tanto el espacio como el tiempo permanecen como principios constitutivos básicos.Las cada vez más numerosas oficinas ‘a su debido tiempo’, que se basan, al igual que su producción, en una sincronización acompasada y precisa, ponen en evidencia el valor del factor tiempo. Toma prioridad la reacción flexible de cara a la oferta y demanda de los puestos de traba-jo, lo que puede conducir a la doble, e incluso triple, ocupación de una única superficie.
En la práctica tampoco pierden importancia el lugar y el espacio: aunque todas las oficinas financieras trabajan on-line, más de 400.000 personas se apretujan cada mañana en metros, trenes y autobuses para ir a trabajar a Manhattan. Asimismo, se encuentra un fuerte potencial en el contacto social, a saber, en el contacto cara a cara que no puede sustituirse por las relaciones virtuales. Por ello, la oficina moderna, que tiene que ser una forja creativa de ideas, aspira a facilitar contactos sociales con un proyecto arquitectónico adecuado. Al fomentar la comunicación, los contactos ocasionales y las coincidencias fortuitas cobra mayor importancia un nuevo factor, el del hombre con su entorno, donde la técnica sólo juega un papel auxiliar. Los todavía escasos ‘paisajes urbanos de oficinas’ dan muestra, con su entramado de calles y edificios, de una mezcla actual de ocio y trabajo.
Sin embargo, en muchos lugares se continúan utilizando, en pleno siglo xxi, las mismas formas y estructuras que se desarrollaron a lo largo de más de un siglo. Pero hoy tenemos la oportunidad de dar un paso importante en arquitectura. Del mismo modo que el ordenador está revolucionando la envoltura del edificio -que pasa de la envoltura hermética tabicada a una piel interactiva-, hace ya tiempo que los nuevos procesos de comunicación y formas de trabajo en equipo están modificando constantemente todo el sistema de los edificios de oficinas. Los modelos integrados de ciclos de vida y la preocupación por los procesos de aprovechamiento abren nuevas posibilidades más inteligentes y duraderas que la demolición y reconstrucción de estructuras tradicionales propia de la década de 1980. Partiendo de una estructura primaria robusta, podría desarrollarse en el futuro un mundo que fuera capaz de reaccionar frente a otros adelantos tecnológicos y adaptarse a las diferentes necesidades de los usuarios en el proce-so de trabajo.
El desarrollo de este vasto tema ha sido posible gracias a la colaboración de numerosos arquitectos, técnicos especialistas y usuarios. Nos han facilitado las visitas a obra, nos han dado una visión actual de los principios en que se basan los edificios de oficinas y nos han ayudado a comprender las diferencias culturales y regionales que hay, por ejemplo, entre Europa del Norte, Silicon Valley o los países asiáticos. Hemos recibido también sugerencias importantes de las múltiples investigaciones llevadas a cabo por la empresa británica DEGW, y también de Francis Duffy, socio fundador de esta empresa. No tuvimos la suerte de contar con él como autor porque no disponía del tiempo suficiente. Queremos agradecer especialmente a todos los arquitectos y fotógrafos el abundante material que han puesto a nuestra disposición. Con especial dedicación nos han ayudado Joachim Dieter y Thomas Görlich, aportando bibliografía e ilustraciones. A Matthias Sauerbruch, mi profesor en la Architectural Association de Londres, le doy las gracias por esta oportunidad que no se hubiese producido sin su amable recomendación. También un especial reconocimiento a Thomas Arnold quien, además de ser coautor del libro, ha contribuido con importantes sugerencias respecto a su contenido y clasificación. Tampoco podemos olvidarnos de nuestro diseñador gráfico Oliver Kleinschmidt y de los editores, en especial de Angelica Schnell por su paciencia y personal dedicación.
Los editores y la editorial dan las más sinceras gracias a los patrocinadores MABEG Kreuschner GmbH & Co KG, Spectral Gesellschaft für Lichttechnik mbH y Vitra. Sin su ayuda este libro no hubiera podido llevarse a cabo.
Birgit Klauck
Berlín, mayo 2002′
Wow! eBook


