
La fe y la duda
Author(s): John Ortberg (Author)
- Publisher: Vida
- Publication Date: December 14, 2008
- Language: Spanish
- Print length: 208 pages
- ISBN-10: 0829755861
- ISBN-13: 9780829755862
Book Description
Editorial Reviews
From the Back Cover
About the Author
John Ortberg es el pastor principal de la Iglesia Presbiteriana de Menlo Park, en Menlo Park, California, con dependencias en Menlo Park, Mountain View y San Mateo. Ha escrito numerosas obras que han tenido una gran aceptación, como La fe y la duda; El ser que quiero ser; Un amor más allá de la razón; Cuando el juego termina, todo regresa a la caja; La misión fantasma; Dios está más cerca de lo que crees; Todos somos normales hasta que nos conocen; La vida que siempre has querido; Si quieres caminar sobre las aguas, tienes que salir de la barca; Vivamos divinamente la vida, y el plan de estudios multimedia Old Testament Challenge (con la colaboración de Kevin Harney). John y su esposa Nancy tienen tres hijos.
Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved.
LA FE y LA DUDA
By JOHN ORTBERG
Zondervan
Copyright © 2008 John Ortberg
All right reserved.
ISBN: 978-0-8297-5586-2
Contents
Introduccin.......................................................9Reconocimientos....................................................131. La fe, la duda y el nacimiento..................................152. Por qu molestarse?............................................293. Qu clase de creencia importa en realidad?.....................434. Cuando se anhela estar en casa..................................615. El salto........................................................756. Todos esperan...................................................937. El extrao silencio de Dios.....................................1098. Cuando la duda se echa a perder.................................1319. El don de la incertidumbre......................................14910. Por qu creo...................................................16711. El gran atrapador..............................................189Fuentes............................................................199
Chapter One
La fe, la duda y el nacimiento
El ms hondo, el nico tema de la historia humana, comparado con el cual todos los dems son de importancia subordinada, es el conflicto entre el escepticismo y la fe. Wolfgang von Goethe
Un ao, en la pequea calle sin salida donde viva mi familia en Illinois, tres esposos de las cuatro casas que nos rodean tuvieron ataques cardacos frisando apenas algo ms de cuarenta aos.
Este es Illinois, donde el ave estatal es la salchicha.
Tal cosa tuvo dos consecuencias inmediatas. Una fue que mi esposa quiso conocer los detalles de nuestra pliza de seguro de vida. La otra fue que todos queran saber qu hay al otro lado cuando el corazn deja de latir. Las preguntas en cuanto a Dios, el cielo, el significado y la muerte dejaron de ser una curiosidad intelectual.
Y me percat de un golpe, durante ese ao, cun profundamente tanto la fe como la duda son parte de mi vida. A menudo pensamos de ellas como opuestos. Muchos libros arguyen a favor de la una o la otra. No obstante, mientras que con relacin a algunos aspectos son enemigas, de cierta manera son sorprendentemente similares: ambas se preocupan por asuntos supremos; ambas se presentan sin invitacin en momentos inesperados; ambas son necesarias.
Debo tener la verdad. Por consiguiente, dudo. Si no dudara, sera simplemente otro de aquellos ingenuos con respecto a los cuales P. T. Barnum se mostraba tan agradecido porque nacen a cada minuto; me dejara llevar por toda ilusin de espectculo de carnaval que aparece. Y detesto el engao.
Debo tener esperanza. Por consiguiente, creo. Si no creyera, cedera ante la desesperanza. Y le temo a la desesperanza.
Adems de creer y dudar, hay una decisin que hacer. Debo decidir qu camino voy a seguir. Debo hacer mi apuesta.
Por qu creo
Si me preguntaran por qu creo en Dios, supongo que contara la historia de una bebita. Ella no fue el principio de mi fe en Dios, sino un nuevo captulo de esta. No saba que cuando un beb llegara a mi mundo, traera a Dios consigo.
Cuando nos enteramos de que nuestra primera hija estaba en camino, Nancy y yo asistimos juntos a las clases Lamaze. Para evitarles ansiedad a las futuras mams, los instructores no usaban la palabra dolor. Hablaban de incomodidad, como cuando decan: "Mientras el beb nace, usted sentir algo de incomodidad".
En nuestro segundo aniversario, Nancy empez lo que seran doce horas de parto. (Todos nuestros hijos llegaron en ocasiones notables, y ninguno ms que Johnny. l lleg al mundo el 2 de febrero, lo que provoc que el mdico nos dijera que si nuestro hijo vea su sombra, volvera a replegarse hacia el interior de Nancy y ella tendra seis semanas ms de embarazo.)
El cuerpo de Laura estaba en una posicin inusual dentro de Nancy (la frase que las enfermeras usaron fue "con su lado bueno hacia arriba"), as que la parte ms dura de su cabeza presionaba la columna de Nancy. Cada contraccin era insoportable. El peor momento vino despus de once horas y varias dosis de Pitocina para aumentar las contracciones. El mdico, con una sola mano, hizo girar a la beb ciento ochenta grados dentro del cuerpo de mi esposa. Nancy lanz un grito que jams olvidar. Saba que tena que decirle algo. "Cario, ests sintiendo alguna incomodidad?"
Al final tuvieron que usar una especie de aspiradora con un aditamento especial para sacar a la bebita. (La gente de Lamaze nos haba advertido que este procedimiento podra hacer que el crneo se viera alargado, pero que eso sera solo temporal.)
De repente el dolor ces y tuvimos en nuestros brazos a esa pequea cabeza cnica, aunque estbamos por completo sin preparacin para el mundo en que habamos entrado. Nancy, que nunca se haba sentido atrada en particular hacia los hijos de nadie, sostuvo a la nia y mir alrededor del cuarto como una tigresa. "Matara por esta bebita".
Yo dije que pensaba que la mayora de las madres diran que moriran por sus hijos.
"Morir? Por qu voy a querer morir? Si muriera por ella no podra estar a su lado. Yo matara por ella". Y mir por todo el cuarto, evidentemente esperando que alguien le diera la oportunidad de mostrar que no estaba fanfarroneando.
Recib de sus manos a la bebita y qued abrumado por la maravilla y el misterio de la presencia de un ser humano. No se trataba solo de la mecnica de su cuerpo, aunque todo en ella era asombroso. No fue solo mi repentino amor por esta personita, aunque se sinti como un aluvin. Lo que me abrum fue la presencia de una nueva alma.
"No puedo creer que haya en este cuarto un ser vivo, de carne y hueso, inmortal, que no exista. Ella crecer... y la contemplaremos. Se convertir en mujer. Y un da envejecer. Ese pelo rojo se pondr gris y despus blanco; esta misma piel, que es tan rosada y tersa en estos momentos, se manchar y arrugar, y llegar a ser una anciana sentada en una mecedora ... y ser la misma persona", le dije a Nancy.
"S", dijo ella. "Y yo matara tambin por esa anciana".
Envolvimos ese diminuto cuerpo con toallas y cobijas y lo colocamos en la silla para beb de mi viejo Volkswagen para llevarla a casa. Conduje como si estuviera transportando nitroglicerina. Avanc a paso de tortuga por el carril ms lento de la autopista, con las luces de emergencia relampagueando, avanzando como a cuarenta kilmetros por hora, fastidiando a los automovilistas desde Northridge hasta Pasadena. Cmo viaja uno con suficiente cuidado para proteger a una nueva alma?
Cuando sostuve a Laura, me sent incapaz de creer que ella fuera un accidente. Me sent incapaz de pensar que el universo fuera una mquina catica funcionando al azar a la que no le importaba si yo quera o aborreca a esta bebita. No quiero decir con esto que tena una serie de argumentos para apoyar que ella tuviera un alma y que crea en esos argumentos. No quiero dar a entender que esta conviccin siempre estuvo presente en mi mente con igual fuerza. No es as.
Lo que quiero decir es que la conviccin surgi dentro de m y no pude alejarme de ella. No poda mirar a Laura y pensar de otra manera. No poda sostenerla en mis brazos sin darle gracias a Alguien por ella. No poda pensar en su futuro sin orar que Alguien ms poderoso y sabio que yo la cuidara. Cuando ella lleg, trajo consigo un mundo que se supone que debe ser un hogar para las personas. Un mundo exhalado por Dios.
Todo nio es un testimonio del deseo de Dios de que el mundo siga adelante. Elie Wiesel, la sobreviviente del Holocausto que a veces siente dudas, ha escrito que la razn por la que tantos bebs siguen naciendo es que a Dios le encantan las historias.
Por qu dudo
Por otra parte, si me preguntaran por qu dudo, supongo que contara la historia de una bebita tambin. Una pareja a quien he conocido por largo tiempo tuvo una preciosa hija. Era una nia tan hermosa que la gente los detena por la calle para comentarles sobre su belleza. Ellos eran la clase de padres que uno esperara que todo nio tenga.
Tenan una piscina en su patio.
Un da de verano estaba tan lindo afuera que la mam arm el corralito en el patio para que su hija disfrutara del da. El telfono timbr, y como la hija estaba en el corralito, ella entr para contestar el telfono. La nia se apoy en la pared de ese corralito, entonces la bisagra que la sostena cedi. No tena que suceder. Dios poda haberlo impedido. Dios poda haber obrado desde el cielo, enderezndola y manteniendo el corralito armado. No lo hizo. La bisagra cedi, as que el costado cay y la bebita sali gateando, y el cielo guard silencio.
Cuando la mam regres, vio el hermoso cuerpecito de su querida hija en el fondo de la piscina. Este fue el principio de un dolor que las palabras no pueden expresar. Ella hubiera muerto si con eso pudiera haber cambiado ese instante. Pero no poda hacerlo. Tendra que continuar viviendo. La memoria de cmo hubiera sido su hija la acosar en todo cumpleaos y toda Navidad, as como el da en que se hubiera graduado de la secundaria. Esa mam vivir con el vaco, la culpa, el error y la soledad.
Cuando esa bebita parti de este mundo, dej atrs un mundo en el que Dios guarda silencio.
Dostoievsky, que era creyente, escribi que "la muerte de un solo infante pone en tela de duda la existencia de Dios". Aunque, por supuesto, la muerte no se ha limitado a solo un infante. Elie Wiesel cuenta de su primera noche en un campo de concentracin, y cmo vio que llegaba un camin cargado de bebs. Los descargaron y echaron en una zanja incendiada. "Nunca olvidar ... la primera noche en el campo, la cual ha convertido mi vida en una noche eterna, siete veces maldita y siete veces sellada ... Nunca olvidar esos momentos que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y convirtieron en polvo mis sueos. Nunca olvidar estas cosas, aunque est condenada a vivir tanto como Dios mismo. Nunca".
Este es nuestro mundo. No tengo todas las respuestas precisas para resolver estos asuntos, pero s s de algunas erradas.
Cuando se quiere creer
Cuando las personas de fe no estn dispuestas a veces a tomar asiento en silencio y permitir que la duda exponga su caso, pueden suceder cosas malas.
A veces las personas de fe pueden ser ingenuas. A veces responden con malas respuestas.
En ocasiones los predicadores aaden un enorme dolor al decirle a la gente que debido a su pecado han acarreado el sufrimiento sobre s mismos. A veces les dicen a las personas que no han sido libradas porque no tuvieron suficiente fe.
Hay momentos en que las personas quieren creer, pero descubren que no pueden.
Pienso en un hombre que or por su padre alcohlico durante veinte aos, pero su padre nunca cambi.
Pienso en una mujer que or por una hermana enferma mentalmente que se suicid.
Pienso en una joven brillante a la que su mam descuid, su pap abandon, y un to viol. Ella era atea a los once aos, y luego por medio de un grupo de amigos lleg a ser creyente. Sin embargo, se vio atormentada por las adicciones sexuales durante toda su adolescencia. Empez a sentirse atormentada por el pensamiento de que algunos se condenaban al infierno simplemente por pertenecer a una religin diferente. De continuo le peda a Dios que la ayudara; a cada instante peda respuestas, pero nada pareca cambiar.
Pienso en una carta que recib hace poco:
Cmo puedo creer que un amigo judo, dedicado a Dios y que le oye mejor que yo, vaya al infierno mientras que yo voy al cielo, aunque no soy tan bueno como l, simplemente porque soy cristiano y l no lo es? Apoyara esto el verdadero Dios y creador del universo? El Dios en quien sola creer era fcil de or y seguir. Ahora estoy en medio de tinieblas, y l parece un extrao. Estoy orando pero temo que Dios no va a responder porque ahora tengo muy poca fe ... ni siquiera del tamao de un grano de mostaza.
El filsofo Andr Comte-Sponville escribe de un modo pattico sobre la belleza de la humildad: "La humildad puede ser la ms religiosa de las virtudes. Cmo anhela uno arrodillarse en las iglesias!" Sin embargo, dijo que no poda obligarse a hacer esto porque tendra que creer que Dios lo cre, y los seres humanos le parecan demasiado perversos como para permitir esa posibilidad. "Creer en Dios sera un pecado de orgullo".
Cuando se quiere dudar
A veces la gente quiere no creer. Una serie de recientes xitos de librera escritos por dudosos profesionales son parte de lo que se est llamando el Nuevo Atesmo, un tipo de evangelizacin a la inversa. Los escribieron personas que tienen la certeza de que Dios no existe, y en algunos casos estn furiosas contra l por no existir. El filsofo Daniel C. Dennett escribi Breaking the Spell [Rompiendo el embrujo] para argumentar que la fe religiosa ha sido protegida por la idea de que es santa o sagrada. Dice que un poco de pensamiento crtico que revelara que esto no tiene sentido "rompera el embrujo".
El conocido autor Sam Harris seala que la nica diferencia entre creer en Jess y pensar que uno es Jess es el nmero de personas involucradas en cada categora. "Tenemos nombres para los individuos que tienen muchas creencias para las cuales no hay justificacin racional. Cuando sus creencias son extremadamente comunes, les llamamos "religiosos". De otra manera, con toda probabilidad se les llamar "locos, psicticos, o ilusos". Mientras que los religiosos por lo general no son locos, sus creencias bsicas lo son de manera absoluta".
El periodista britnico Christopher Hitchens escribi God Is Not Great: How Religion Poisons Everything [Dios no es grande: Cmo la religin lo envenena todo]. El ttulo dice en buena medida hacia dnde se encamina el libro.
El bilogo de Oxford, Richard Dawkins, dice en The God Delusion [El engao de Dios]: "Podra decirse que el Dios del Antiguo Testamento es el personaje ms desagradable en toda la ficcin. Celoso y orgulloso de serlo, mezquino, injusto, manitico implacable del control, vengativo, sanguinario limpiador tnico, misgino, homofbico, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilencial, megalomanaco ...". l se vuelve hostil despus de eso.
La popularidad actual de tales libros puede haber sido desatada, al menos cronolgicamente, por El cdigo de Da Vinci, de Daniel Brown. Con este libro, Brown trataba de derrumbar casi todas las bases histricas del cristianismo ortodoxo, aunque los eruditos de todas las edades cuestionan acaloradamente lo que se presenta como historia en El cdigo de Da Vinci. (Un historiador amigo mo dijo, tal vez de una forma poco amable, que El cdigo de Da Vinci es el nico libro que, despus que lo has ledo, te hace ms tonto que antes de leerlo.)
Incluso desde lo que modestamente se llam el Siglo de las Luces, la gente ha estado prediciendo la extincin de la fe en Dios. En lo que a m respecta, quiero escuchar a los que dudan y no solo discutir con ellos, en parte porque muy adentro tengo mis propias dudas, y en parte porque cuando estoy simplemente tratando de ganar una discusin, me convierto en Dan Ackroyd debatiendo contra Jane Curtain en una vieja comedia de Saturday Night Life: "Jane, eres ignorante ...". Y nadie quiere estar cerca de m entonces. Ni siquiera yo mismo.
No me gustan los libros de personas creyentes o dudosas que hacen parecer como si la cuestin de Dios fuera sencilla, que cualquiera con medio cerebro estara de acuerdo con ellos, y que los que estn en el otro bando son tontos o perversos. He ledo y conocido a demasiadas personas que no creen en Dios que son mejores y ms sabias que yo. Sin embargo, no pienso que los dudosos profesionales harn que la fe desaparezca. Los pronosticadores siguen murindose, y la fe contina extendindose.
La duda y la fe en toda alma
Debido a que la vieja Madre Naturaleza es una madre disfuncional que contina envindonos mensajes mezclados, necesitamos tanto la fe como la duda. El nacimiento de todo infante susurra de un Dios al que le encantan las historias; la muerte de todo infante pone en tela de duda su existencia. El escritor Michael Novak dice que la duda no es tanto una lnea divisoria que separa a la gente en campos diferentes, sino ms bien el filo de un cuchillo que corta toda alma. Muchos creyentes tienden a pensar que los dudosos se han entregado al sinsentido, la confusin moral y la desesperanza. Muchos dudosos dan por sentado que los creyentes son gente que no piensa, dogmtica y prejuiciada. No obstante, la realidad es que todos tenemos la creencia y la duda dentro de nosotros. Porque "todos tenemos la misma informacin contradictoria con la que trabajar".
(Continues...)
Excerpted from LA FE y LA DUDAby JOHN ORTBERG Copyright © 2008 by John Ortberg. Excerpted by permission.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.
Wow! eBook


